jueves, 10 de mayo de 2012

Panorámica




El mate acaricia las manos del otoño crocante
una señora pasa y saluda atentamente al verdulero
que también le vendió pan y caramelos
Una bolsa abre la boca al gato
que come al filo de una mirada ruidosa
y trepa desconfiado al árbol
que da a la tapia de la vecina en pantuflas
Un carro cartonero recicla lo reciclable
y las bocinas no degradables imponen su atropello.

En este pequeño umbral de luz
una maceta con yuyitos salvajes
grita para afuera
como la voz cuando atraviesa el silencio
y hay que salir por la ventana.







                                                        (a Sofía) 



Tengo para decir
un cuerpo con gestos del alma
una postura lenta a las dos de la tarde
cuando el día arranca para el nocturno
mientras pesa la siesta
y una luz tan encendida aparece
como ella cuando baila
en la sombra de sus pies.



miércoles, 9 de mayo de 2012

Encuentro



Que sea un viaje del cuerpo

un temblor de sexo próximo al llanto

la mitad de todas tus partes en el azar de la vida.




jueves, 9 de febrero de 2012

Lugares para pequeños


I


Para susurrarte:


¡Silencio!
En la noche de Iruya
los burritos pasan
dejan sus marcas
la tierra roja les abre caminos
los hociquitos blancos les sirven de guía
el río les regala en su espejo el sabor de la luna
y se duermen con vientos de siete colores
en la quietud de las estrellas
hasta que el día les prepara un pan de nubes. 



II


Las nubes
beben el color del vuelo de las gaviotas
se encandilan con el sol
y danzan en luz para enamorar a las flores.

Las nubes son pedacitos de alas que los niños dibujan al mirar.




miércoles, 8 de febrero de 2012

Momentos



I

Magia en el cielo de las manos:
la inmensidad del encuentro.

                                                                   II 

Boca arriba nos encontró la tierra 
y se hizo de día en las estrellas.



martes, 7 de febrero de 2012

J o r g e B o c c a n e r a



"Intimidad"

La tarde giraba como un barco,

con voluntad de pan

y empuñadura de juguete nuevo.



Él llegó con su ración de pájaro en la frente

y aquella vieja moto.



Ella traía un sol empecinado en su cintura

y una canción de pólvora en los brazos.



Se encontraron en el instante justo

en que los pueblos arrojan sus muelles a temblar.

Él se quitó la intemperie

y un pantalón que alguna vez fue azul.



Ella apoyó sus rodillas en el suelo de tierra

y con sumo cuidado

desató sus cabellos de los dedos del aire.

Después,

en un lugar

dolido de humedad y otras barbaridades

los dos cuerpos pusieron los ojos a cantar.

(de Contraseña, 1976) 






"Del oficio de la poesía"



Hay que incendiar a la poesía
y cantar luego
con las cenizas útiles



"Del recuerdo de infancia"



Lo único que recuerdo son esas tres gaviotas
que incendiaron mi casa una mañana,
y aquel niño que fue que a veces viene
y me hace garabatos en el alma.



"Comentarios"


Dos niños que se miran
interrumpen el mundo.



"Soledad"


Nadie.
Como decir:
todos del otro lado.


(de Poemas del tamaño de una naranja1979)


miércoles, 19 de octubre de 2011

Tiempo del Hombre



La partícula cósmica que navega en mi sangre
es un mundo infinito de fuerzas siderales.
Vino a mí tras un largo camino de milenios
cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire.

Luego fui la madera, raíz desesperada.
Hundida en el silencio de un desierto sin agua.
Luego fui caracol quién sabe dónde.
Y los mares me dieron la primera palabra.

Después, la forma humana desplegó sobre el mundo
la universal bandera del músculo y la lágrima.
Y brotó la blasfemia sobre la vieja tierra.
Y el azafrán, y el tilo. La copla y la plegaria.

Entonces vine a América para nacer en Hombre.
Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña.
Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna,
otro me dijo historias en su flauta de caña.

Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas.
Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas.
Converso con las hojas en medio de los montes
Y me dan sus mensajes las raíces secretas.

Y así voy por el mundo, sin edad ni destino.
Al amparo de un cosmos que camina conmigo.
Amo la luz, y el río, y el silencio, y la estrella.
Y florezco en guitarras porque fui la madera.


Atahualpa Yupanqui
(El Payador Perseguido, 1972)