viernes, 26 de agosto de 2011

25 de agosto


Un día como hoy
pero en un 2010 más lejano
hubo un antes
de este después.

La muerte
irrumpe
procesos vitales desconocidos
y, quizás, necesarios.
Vaya uno a saber por qué ocurre
en formas tan violentas
o sutiles.
Vaya uno a saber por qué
cada cosa que se contó después
tomó la forma de una feliz despedida  (fue al campo con los nietos, organizó reuniones familiares, se compró una moto del destino, pasó a visitar a los de siempre, tomó los mates con la nona, le dijo un chiste al playero, se puso el casco...).

Sucedió que el tío,
entregó su cuerpo
a un brutal choque
que ahora no pienso ni siento
y sólo me queda su sonrisa inevitable
diciendo “ahijada” en un abrazo.

Ahora, que pasó un año –según el calendario-
           que todos cambiamos
           que nos apaciguamos
veo a la muerte
como un mero obstáculo de la vida
en su límite infinito.

Oda elemental

Oda a La Vida


La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.


Oh vida,
copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.


Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.


Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.


No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.


Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.


Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.


El que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.


La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.



Pablo Neruda


miércoles, 10 de agosto de 2011

Domingo





Amiga:

             ¿Tomamos unos mates hoy? La distancia no será un impedimento.
Es domingo, y aunque tengo capricho de otro día, es domingo en todas partes y no martes, ni jueves.
Pienso que deberías estar aquí, en esta ventana radiante de luz donde te escribo, que a veces es molesta y oscura -cuando llega la noche y extraño todo lo que está lejos-. Pero no importa, ahora es un momento noble y todo tiene otro color.

Es domingo, tengo la paciencia  sutil de la siesta, donde se reposa, se duerme, se sale a la vereda, se habla con los hermanos. A veces estoy sola,  como mandarinas, y tiro las cascaritas al fuego mientras percibo el aroma naranja del hogar. Amo ese momento triste, pero a veces quisiera que se escape por la puerta que abre el otoño, y transformar toda esa quietud en río.

Este día desata una calidez rara.

Tengo muchas imágenes hoy ¿Viste que el mate y el otoño se parecen?
Mis sensaciones me avisan de esta combinación pura y marrón que desprende amor, árbol, naturaleza. Te las entrego envueltas en una tela amarilla para que me recuerdes todas las siestas.

Debe ser el domingo, amiga, se siente por todas partes que el día más tranquilo de la semana se vuelve espeso después del mediodía, bajo este sol, en la esquina de mi niñez, en el hoy de mi horizonte.

Voy a cambiar la yerba, con un hasta siempre en mi corazón.