sábado, 14 de septiembre de 2013




Y es que al mundo, hueco profundo,
le cortamos las raíces
le agotamos la especie
lo llenamos de estatuas
para no más lactancia
no más montaña
no más aire puro
para morirnos ciegos, sordos y mudos
de tanta naturaleza anonadada.



Declaro que con las palabras inútiles voy a construir una casa
para cuando sea necesario
siempre pueda tener a mano
el cimiento justo del lenguaje.
Pero para entonces debo vomitar mucho
sacar atropello, duda, desdicha, anomalía, examen, patria, institución, acopio, éxito, cárcel, lujuria, agonía, carencia, falencia, poder, amnesia, pobreza, indulgencia, comunicación, acción, amor, odio, doctrina, psicología, patología, latido, ceniza, magia, labia, rabia, himno, libido, violencia, machismo, feminismo, absolutismo, bien, mal, cuerpo, tiempo
todas las palabras del mundo
que supuran encerradas su desconcierto.
Vomitar
vomitar para despejar la malicia que nos brota de los costados
para sembrar amor en la lucha contra nosotros mismos.
Hoy deseo el vacío
un río que nos sumerja en la sensación de carne apresurada
una lluvia intensa de presagios claros
hasta que el agua
se sienta viva y limpia
como cuando fue tierra su primera vez.