jueves, 25 de septiembre de 2014






Manifestaciones del orden


Todo es urgente en el desorden de acomodarse
margen empecinado en aparecer con la corriente
un destino que abrió su boca o tiembla en su juego.
¿Será una urgencia un precipicio?
¿Y si acaso existe el destino y por curiosidad lamemos el desorden
como si no hubiera razón más profunda
que el orden envuelto en su inconmensurable disposición?
¿Ya lo sabrían nuestros padres?
¿Ya éramos peces nadando mares perdidos?





Acuartelamientos

Cuando la tierra es de nadie alguien
se asombra y siembra amor
o pánico.
¿Lo que sucede mientras nos duermen
o nos mueren también
es cosa nuestra?





Encantos

un arrojo a cielo abierto
las pelusas de los palos borrachos y los panaderos
el canto de los dioses en los pájaros
la montaña que es paisaje nuestro suelo
la belleza no lo sabe
sólo está siendo belleza





Vacaciones


la sombra de un  libro  en  el pasto
el dibujo de un hombre en la tierra
pájaros en la mente del hombre
perro que duerme en su calma
viento meciendo las caras
los latidos
el sol



Patrimonios

los tesoros
caen sin verborragia
o aparecen simplemente
en la compleja trama que alumbra el sol






jueves, 3 de julio de 2014

Fragmentos de los desconocidos





Adolescencia

La niña que
desde la iglesia, vencida ya su timidez,
limitándose a suplicar
con un collar de cuentas azules,
pudo hacer perder la cabeza a un santo
hasta sacarle del cuerpo
una erupción volcánica





I

Recuerdo que
empecé a llorar
repetidamente
para sembrar
una ternura infinita

II

La tarde era muda
ceremonial
creíamos cambiar
una mirada




III


Una imagen silenciosa
lloraba a mares


IV

Estuvieron mirando
por la ventana
cinco sillas
un jardín



V

He visto surgir desde mi corazón
la piedra que lanzamos al cielo o al infierno
donde los obreros trabajan ahora con dureza y ternura





VI

cambiar nuestra forma de ver el mundo
a golpes de coraje, de honestidad
en cotidianidad desconocida y salvaje




VII

 mujer


Puedo resistir.
Si no estuviese segura de serlo
que se me niegue la libertad.
Sin embargo,
yo estoy en ella como el caracol
paseando el silencioso terreno
de una voz poderosa:
el sutil oficio de ser.