jueves, 3 de julio de 2014

Fragmentos de los desconocidos





Adolescencia

La niña que
desde la iglesia, vencida ya su timidez,
limitándose a suplicar
con un collar de cuentas azules,
pudo hacer perder la cabeza a un santo
hasta sacarle del cuerpo
una erupción volcánica





I

Recuerdo que
empecé a llorar
repetidamente
para sembrar
una ternura infinita

II

La tarde era muda
ceremonial
creíamos cambiar
una mirada




III


Una imagen silenciosa
lloraba a mares


IV

Estuvieron mirando
por la ventana
cinco sillas
un jardín



V

He visto surgir desde mi corazón
la piedra que lanzamos al cielo o al infierno
donde los obreros trabajan ahora con dureza y ternura





VI

cambiar nuestra forma de ver el mundo
a golpes de coraje, de honestidad
en cotidianidad desconocida y salvaje




VII

 mujer


Puedo resistir.
Si no estuviese segura de serlo
que se me niegue la libertad.
Sin embargo,
yo estoy en ella como el caracol
paseando el silencioso terreno
de una voz poderosa:
el sutil oficio de ser.





2 comentarios:

  1. amiga, quise pasar a ver cómo estabas, acá estoy, vuelvo a leer estos poemas y me conmuevo, es demasiada belleza cada uno de ellos, y el trabajo de escuchar las palabras de otros para crear con ellas las palabras propias, llenar el propio lenguaje de colectividad, de otredad, de hermandad, sincera admiración y amor por todo esto, por tu belleza siempre, te abrazo hondísimo mujer, y agradezco tus andanzas en la tierra, espero verte pronto. la cami

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    1. Amiga!!! gracias por tu mirada corazón extraordinario, por hacer del mundo un lugar esencial, por empujarme a soltar las palabras del nudo y acomodarlas como un abrazo!
      Pronto esos mates de cerquita y magia! Tequieroinmensidades!

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