viernes, 28 de octubre de 2016


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El cielo está rosa
el suelo húmedo en la baldosa también rosa
hay una simetría de tonalidades y estructuras que logra el frío
y sería perfecta para otros ojos.
De telas, lanas y piel
mi cuerpo es una mamushka
olvido
relajar la carne
sacudir
el tronco
entonces viene el deseo de salir corriendo
las paredes me dan envión
y doy vueltas al mundo
como si hurgara el horizonte.
El afán innato del desplazamiento
se vuelve límite y campo de batalla.
Detrás del detrás
un montón de umbrales
que va conquistando el invierno
y también frente a mí
en la ciudad que duerme encendida
en la maceta del gomero que ahí persiste desde que tengo memoria
él sabe, me lo dijo antes de que las cosas se fueran al carajo
el espacio que ocupo es una esfera generosa
otro día mejor será
mañana.



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